No, decididamente no. No soy de esas mujeres a las que se les escribe una canción o se le dedican unas misteriosas líneas en un críptico poema. No soy de esas que permanecen en la memoria como si de una mancha de vino en el inmaculado lienzo del mantel se tratara. Nunca he sido de esas que dislocan cuellos al pasar. Ni de las que al relatar su periplo vital, se imagina uno en la pantalla del Benlliure o del Imperial en la Gran Vía.
Nunca podré ser de esas, pocas, a las que el humo del cigarrillo enmarca la cara al son de "Smoke gets in your eyes". Ni podré alternar con un diablo en un bar llamado "Aquelarre".
Por mis venas no corre la roja y caliente sangre de Scherezade, Lucrecia o Margherita. Ni ninguno de mis rasgos tiene la más mínima seña de los de María Antonieta, Paulina o Isadora...
Lo sé... pero aún así, no puedo evitarlo. Venero a Ava Gardner.
28 de diciembre de 2007
12 de diciembre de 2007
Realidad
Preparar algo, sea lo que sea, un trabajo, un proyecto, incluso una sorpresa, suele ser costoso y difícil. Una y otra vez se intenta visualizar el buen resultado en la mente como para que sirva de totem y moldee la realidad. Incluso en esas idas y venidas al mundo interior, se olvidan elementos importantes en los preparativos que más tarde hay que intentar atrapar al vuelo, o batir el record de velocidad para poder conseguirlos.
Cuando llega el momento, lo único que queda por hacer es cerrar los puños con fuerza y ponerse a uno mismo, si cabe, en el asador, para que todo sea como esa imagen-patrón que se había construido.
Y cuando se está en plena combustión, cuando se está ardiendo y ya nada ni nadie puede meter la mano a modo de salvamento; cuando muy al contrario, se ve que se han empujado, como si de leña fuera, a un motón de personas a las que se ama, a la hoguera que se está consumiendo. Justo en ese momento, el totem mentalmente construído cae a plomo y se derrumba por imposible.
Y fue justo en ese momento cuando abrí los ojos y me di cuenta de que la realidad no era el reflejo de esa imagen ideal que me había obligado a fabricar para luchar contra los ataques de pánico.
Es muchísimo mejor.
Gracias a todos y cada uno de los que lo hacen posible.
Debo pedir disculpas si quizá, en medio de la vorágine, no reparé en que sois excepcionales.
Cuando llega el momento, lo único que queda por hacer es cerrar los puños con fuerza y ponerse a uno mismo, si cabe, en el asador, para que todo sea como esa imagen-patrón que se había construido.
Y cuando se está en plena combustión, cuando se está ardiendo y ya nada ni nadie puede meter la mano a modo de salvamento; cuando muy al contrario, se ve que se han empujado, como si de leña fuera, a un motón de personas a las que se ama, a la hoguera que se está consumiendo. Justo en ese momento, el totem mentalmente construído cae a plomo y se derrumba por imposible.
Y fue justo en ese momento cuando abrí los ojos y me di cuenta de que la realidad no era el reflejo de esa imagen ideal que me había obligado a fabricar para luchar contra los ataques de pánico.
Es muchísimo mejor.
Gracias a todos y cada uno de los que lo hacen posible.
Debo pedir disculpas si quizá, en medio de la vorágine, no reparé en que sois excepcionales.
3 de diciembre de 2007
Metedura de pata
Sabes perfectamente que es una metedura de pata. Eres totalmente consciente de que estás en un error de proporciones gigantescas. Miras de reojo y ves a tu conciencia, a tu razón, jugueteando con la fusta, preparada para la tortura más cruel.
Pero te da igual, porque eso que sabes que no es así, ese desliz de tu mente, ese disparate del tamaño de tu cerebro, te gusta. Te produce un placer infinito. Te hace más llevadera esta, en ciertos momentos, aplastante realidad. Te sirve de nave en la que volar muy alto, tanto que todo lo demás queda reducido a puntos, motas de polvo...
Y sigues viviendo aquí y allí. Porque no puedes evitar sonreír cuando casi te rompes una pierna metiendo la pata de esa manera. Porque te sientes tan bien, tan pleno, cuando tu cerebro te repite que el sol sale de noche, que no te importa que sea una majadería de dimensiones mastodónticas.
Pero llega el día en que caes, a plomo. Tu cabeza golpea, fuerte, contra el duro suelo de la realidad, que no de la verdad. Porque la verdad es esa que tú tenías ahí dentro, y que se está desparramando por ese pavimento frío y yermo. Pero te levantarás y vendrá una vieja, fea y desdentada, con una fregona mugrienta en las manos y se llevará los restos.
Y como cuando te enteraste que los reyes magos no existen, lloras, te rebelas y por unos segundos intentas olvidarlo. Es imposible, no se puede vivir toda la vida con la pierna en un hondo socavón.
Y no te quejas, ni rechistas, porque tienes muy presente que tú y sólo tú te recreabas una y otra vez, con todo ese placer que te suponía.
Y el frío de diciembre me está helando las entrañas...
Pero te da igual, porque eso que sabes que no es así, ese desliz de tu mente, ese disparate del tamaño de tu cerebro, te gusta. Te produce un placer infinito. Te hace más llevadera esta, en ciertos momentos, aplastante realidad. Te sirve de nave en la que volar muy alto, tanto que todo lo demás queda reducido a puntos, motas de polvo...
Y sigues viviendo aquí y allí. Porque no puedes evitar sonreír cuando casi te rompes una pierna metiendo la pata de esa manera. Porque te sientes tan bien, tan pleno, cuando tu cerebro te repite que el sol sale de noche, que no te importa que sea una majadería de dimensiones mastodónticas.
Pero llega el día en que caes, a plomo. Tu cabeza golpea, fuerte, contra el duro suelo de la realidad, que no de la verdad. Porque la verdad es esa que tú tenías ahí dentro, y que se está desparramando por ese pavimento frío y yermo. Pero te levantarás y vendrá una vieja, fea y desdentada, con una fregona mugrienta en las manos y se llevará los restos.
Y como cuando te enteraste que los reyes magos no existen, lloras, te rebelas y por unos segundos intentas olvidarlo. Es imposible, no se puede vivir toda la vida con la pierna en un hondo socavón.
Y no te quejas, ni rechistas, porque tienes muy presente que tú y sólo tú te recreabas una y otra vez, con todo ese placer que te suponía.
Y el frío de diciembre me está helando las entrañas...
27 de noviembre de 2007
MIckey y Mallory...
"Mickey Knox:
The whole world's comin' to an end, Mal!
Mallory Knox:
I see angels, Mickey. They're comin' down for us from heaven. And I see you ridin' a big red horse, and you're driving them horses, whippin' 'em, and the're spitting and frothing all 'long the mouth, and the're coming right at us. And I see the future, and there's no death, 'cause you and I, we're angels...
Mickey Knox:
I love you, Mal.
Mallory Knox: I know you do baby, and I've loved you since the day we met."
"Natural Born Killers" Quentin Tarantino.
21 de noviembre de 2007
Aprender y enseñar.
Gracias a él aprendí lo que puede ser ver un mundo a través de un minúsculo agujerito, llamado objetivo. Un mundo de ojos, bocas, labios, intenciones, sentimientos... reflejados en una diminuta púpila de cristal y atrapados enternamente, pero no por ello muertos y enterrados, al contrario...
Aprendí que mis dos perfiles son buenos y que puedo llegar a querer a ese ojo transparente y él a mí, si el que lo doma también me quiere.
Aprendí que se puede hacer síntesis y antítesis de una imagen y deducir la tesis de la belleza.
Aprendí que lo importante son los sentimientos que pones en cada pequeña cosa que haces, desde una foto, hasta una amistad. Que en todo hay que echar el resto.
Aprendí que además para mostrarle todo eso al mundo, sea lo que sea, hay que tenerlos muy bien puestos. Y eso, por encima de todo, siempre hay que respetarlo.
Aprendí quién era Brian Eno y la letra de "Baby´s on fire"
Aprendí lo que es cambiar el mundo en una discución, que no pelea.
Aprendí que puedo escribir canciones.
Y aprendí que me queda mucho por aprender y por enseñar todavía.
Gracias Luis.
Por todo lo que nos queda.
FACILIDADES!!!
Para el señor Luis Larios, el mejor fotógrafo que conozco, pero, lo más importante, una de las mejores personas con la que tengo la inmensa suerte de contar en mi pequeña familia.
Aprendí que mis dos perfiles son buenos y que puedo llegar a querer a ese ojo transparente y él a mí, si el que lo doma también me quiere.
Aprendí que se puede hacer síntesis y antítesis de una imagen y deducir la tesis de la belleza.
Aprendí que lo importante son los sentimientos que pones en cada pequeña cosa que haces, desde una foto, hasta una amistad. Que en todo hay que echar el resto.
Aprendí que además para mostrarle todo eso al mundo, sea lo que sea, hay que tenerlos muy bien puestos. Y eso, por encima de todo, siempre hay que respetarlo.
Aprendí quién era Brian Eno y la letra de "Baby´s on fire"
Aprendí lo que es cambiar el mundo en una discución, que no pelea.
Aprendí que puedo escribir canciones.
Y aprendí que me queda mucho por aprender y por enseñar todavía.
Gracias Luis.
Por todo lo que nos queda.
FACILIDADES!!!
Para el señor Luis Larios, el mejor fotógrafo que conozco, pero, lo más importante, una de las mejores personas con la que tengo la inmensa suerte de contar en mi pequeña familia.
15 de noviembre de 2007
Soy
"¿Dónde está esa chica de hace 14 ó 15 años?", escuché en un momento de la noche y realmente no supe qué responder.
¿Qué responderíais vosotros? ¿Dónde buscaríais para saber la respuesta? ¿La hay?
Me llevó a encender un cigarro, esbozar media sonrisa y pensar que realmente no sé quién narices soy.
¿Soy la que ven? ¿O la que veo? ¿La que os escribe? ¿la viajera en paraísos lejanos? ¿O la peregrina de los caminos vecinos? ¿Soy aquella de hace 15 años? ¿O soy la de ahora? ¿O la que será en otros 15?
Ya véis, no hace falta ser Platón, ni Schelling, ni el mismísimo Parménides para preguntarte una noche qué es la esencia, quién soy, qué soy si se me quitan todos lo aditivos. Basta una pequeña conversación en medio de tantas...
Si no veo por ningún lado a aquella que fui, quizá realmente es que yo no tenía que ser así... ¿o ella era la auténtica y me he convertido un producto adulterado por la edad, las responsabilidades, las vivencias...?
¿o soy como entonces pero totalmente reforzada por todo eso?
Soy estas preguntas y muchas más. Soy la de entonces y soy la que teclea en este preciso momento y seré la que vea en el espejo dentro de 10, 15 ó 20 años, Soy la causa y el accidente. Soy la forma y la materia. Soy la potencia y soy el acto. Y sé que soy lo que soy. Pero realmente no sé todo lo que soy.
P.D. Porque es la entrada 101 y porque la canción le va como anillo al dedo.
http://es.youtube.com/watch?v=VKoRq5mrHjg
¿Qué responderíais vosotros? ¿Dónde buscaríais para saber la respuesta? ¿La hay?
Me llevó a encender un cigarro, esbozar media sonrisa y pensar que realmente no sé quién narices soy.
¿Soy la que ven? ¿O la que veo? ¿La que os escribe? ¿la viajera en paraísos lejanos? ¿O la peregrina de los caminos vecinos? ¿Soy aquella de hace 15 años? ¿O soy la de ahora? ¿O la que será en otros 15?
Ya véis, no hace falta ser Platón, ni Schelling, ni el mismísimo Parménides para preguntarte una noche qué es la esencia, quién soy, qué soy si se me quitan todos lo aditivos. Basta una pequeña conversación en medio de tantas...
Si no veo por ningún lado a aquella que fui, quizá realmente es que yo no tenía que ser así... ¿o ella era la auténtica y me he convertido un producto adulterado por la edad, las responsabilidades, las vivencias...?
¿o soy como entonces pero totalmente reforzada por todo eso?
Soy estas preguntas y muchas más. Soy la de entonces y soy la que teclea en este preciso momento y seré la que vea en el espejo dentro de 10, 15 ó 20 años, Soy la causa y el accidente. Soy la forma y la materia. Soy la potencia y soy el acto. Y sé que soy lo que soy. Pero realmente no sé todo lo que soy.
P.D. Porque es la entrada 101 y porque la canción le va como anillo al dedo.
http://es.youtube.com/watch?v=VKoRq5mrHjg
5 de noviembre de 2007
Canto (el mismo dolor)
| "Canto porque me levanto siempre con las mismas penas, con las heridas abiertas que siguen sin cicatrizar. Vago por las veredas, por desiertos, por la selva, surcando los anchos mares, hacia ningún lugar. Canto porque me canso de dar explicaciones, no tengo soluciones, ¿para qué tanto preguntar? Salto de cama en cama, de boca a boca, de falda en falda. No vuelvo por donde vine, nunca miro hacia atrás. Y no hay mejor ni peor, pues con la gente que tropiezo, sufren del mismo dolor, están igual, el mismo dolor. No hay mejor ni peor, si estás quieto o en movimiento, sufres el mismo dolor, estás igual, el mismo dolor. Canto porque me harto de lugares concurridos, de esquemas aburridos para conseguir seguridad. Parto de aquí a otro lado, crías cuervos, y te comen los ojos luego. Canto porque me levanto, siempre con las mismas penas. Y no hay mejor ni peor, pues con la gente que tropiezo, sufren del mismo dolor, están igual, el mismo dolor. No hay mejor ni peor, si estás quieto o en movimiento, sufres el mismo dolor, estás igual, el mismo dolor." Enrique Bunbury (¿quién si no?) P.D. Y con ésta, hacen 100 entradas. Me autofacilito: FACILIDADES!!! |
31 de octubre de 2007
Poderoso caballero es don dinero
Decía el maestro entre maestros, Don Miguel de Unamuno: "Un pedante es un imbécil adulterado por el estudio".
Y yo debo añadir, con gran humildad por supuesto, que un déspota es uno de estos imbéciles que en lugar de estudiar, se han forrado de pasta. Y en nuestra queridísima y venerada sociedad, ya se sabe que el más poderoso de los atributos es acumular montones de vil metal.
Puede ser que uno de estos pequeños dictadores de estar por casa, no fuera realmente más que un pobre diablo si ese poderoso caballero no se hubiera puesto a tiro. Pero ya sabemos que la diosa ve menos que Rompetechos.
Un curioso efecto de esto que os hablo, es lo que yo llamo la teoría de la excelencia moral. Cuanto más dinero posee uno de estos seres y más sube en su pequeña escala social, (aunque sea en la de su pueblo de 300 vecinos), más excelente moralmente se vé y cree a piés juntillas que es.
Cuántos de estos especímenes vemos día a día actuando impunemente en cualquier ámbito, y lo que todavía me da más ganas de vomitar, se erigen como modelo a imitar por su elevedísima escala de valores.
Son jueces y verdugos de todos los que ellos ven debajo, debajo en renta anual.
Claro que, en todo este arrebato de ira que me invade, una parte de mí sigue pensando si no somos nosotros mismos los que erigimos a estos reyezuelos de tres al cuarto.
Por otro lado, también conozco a otra gente que ha conseguido los favores del cuerno de oro y no sólo ostentan esa fortuna porque también son justos, bondadosos, cultos...
Ahí me queda la pregunta para este largo fin de semana, ¿se puede o no se puede confiar en el alma humana?
(No os puedo dejar enteramente de vacaciones).
Y yo debo añadir, con gran humildad por supuesto, que un déspota es uno de estos imbéciles que en lugar de estudiar, se han forrado de pasta. Y en nuestra queridísima y venerada sociedad, ya se sabe que el más poderoso de los atributos es acumular montones de vil metal.
Puede ser que uno de estos pequeños dictadores de estar por casa, no fuera realmente más que un pobre diablo si ese poderoso caballero no se hubiera puesto a tiro. Pero ya sabemos que la diosa ve menos que Rompetechos.
Un curioso efecto de esto que os hablo, es lo que yo llamo la teoría de la excelencia moral. Cuanto más dinero posee uno de estos seres y más sube en su pequeña escala social, (aunque sea en la de su pueblo de 300 vecinos), más excelente moralmente se vé y cree a piés juntillas que es.
Cuántos de estos especímenes vemos día a día actuando impunemente en cualquier ámbito, y lo que todavía me da más ganas de vomitar, se erigen como modelo a imitar por su elevedísima escala de valores.
Son jueces y verdugos de todos los que ellos ven debajo, debajo en renta anual.
Claro que, en todo este arrebato de ira que me invade, una parte de mí sigue pensando si no somos nosotros mismos los que erigimos a estos reyezuelos de tres al cuarto.
Por otro lado, también conozco a otra gente que ha conseguido los favores del cuerno de oro y no sólo ostentan esa fortuna porque también son justos, bondadosos, cultos...
Ahí me queda la pregunta para este largo fin de semana, ¿se puede o no se puede confiar en el alma humana?
(No os puedo dejar enteramente de vacaciones).
24 de octubre de 2007
Memoria
Una palabra, una cara, un olor, una conversación entera nos hace recordar. Trasladarnos a otro tiempo, otro espacio, incluso otra piel...
La memoria, amiga en ciertos momentos, nos trae un juego, una película, un amigo... Nos ayuda a reconfortarnos, a mirarnos con cariño, a hincharnos el orgullo.
Maestra intachable en otros, nos vuelve a meter en el centro de algún embrollo, en ese preciso instante de la palabra mal dicha, en la oscuridad del daño infringido sin motivo.
Nos mira con cariño, nos alecciona como el padre, nos besa como la madre.
Pero también es ladina y traicionera y se guarda secretos, que sólo nos deja ver muy de vez en cuando. Atesora imágenes que pueden llegar a aterrarnos y como el hombre del saco, sólo nos muestra cuando más confiados y seguros nos encontramos en nuestro paseo.
Es sumamente consciente de que podrá volver a supultar ese recuerdo en lo más hondo, y con el tiempo, mostrarlo de nuevo, y darse cuenta de que no habíamos aprendido nada. Y sonríe malévolamente y nos mira con desprecio como el enemigo más acerrimo.
Pero también se enoja y se retuerce de la rabia, cuando hemos traspasado el límite y nos creemos que podemos engañarla, acallarla. Práctica muy habitual en nuestros días. Y eso, eso es destapar la caja de los vientos. Y cuán Pandora nos quedaremos sólo con la esperanza de que nuestra memoria deje de machacarnos con eso que queríamos haberla ocultado.
Nos pone la mordaza que teníamos reservada para ella, y nos hace presenciarlo una y otra vez. Porque es sabia y es consciente de que eso que queríamos que pasara por alto es lo que más tenemos que recordar.
La memoria, amiga en ciertos momentos, nos trae un juego, una película, un amigo... Nos ayuda a reconfortarnos, a mirarnos con cariño, a hincharnos el orgullo.
Maestra intachable en otros, nos vuelve a meter en el centro de algún embrollo, en ese preciso instante de la palabra mal dicha, en la oscuridad del daño infringido sin motivo.
Nos mira con cariño, nos alecciona como el padre, nos besa como la madre.
Pero también es ladina y traicionera y se guarda secretos, que sólo nos deja ver muy de vez en cuando. Atesora imágenes que pueden llegar a aterrarnos y como el hombre del saco, sólo nos muestra cuando más confiados y seguros nos encontramos en nuestro paseo.
Es sumamente consciente de que podrá volver a supultar ese recuerdo en lo más hondo, y con el tiempo, mostrarlo de nuevo, y darse cuenta de que no habíamos aprendido nada. Y sonríe malévolamente y nos mira con desprecio como el enemigo más acerrimo.
Pero también se enoja y se retuerce de la rabia, cuando hemos traspasado el límite y nos creemos que podemos engañarla, acallarla. Práctica muy habitual en nuestros días. Y eso, eso es destapar la caja de los vientos. Y cuán Pandora nos quedaremos sólo con la esperanza de que nuestra memoria deje de machacarnos con eso que queríamos haberla ocultado.
Nos pone la mordaza que teníamos reservada para ella, y nos hace presenciarlo una y otra vez. Porque es sabia y es consciente de que eso que queríamos que pasara por alto es lo que más tenemos que recordar.
18 de octubre de 2007
Pasito a pasito.
Un pasito, otro, otro pasito, otro, venga otro más, ¡qué bien, otro pasito!
Y llega un golpe, un empujón, un traspiés y vuelves atrás de nuevo, o incluso peor, más allá de donde empezaste.
En la vida hay que medrar, hay que luchar, hay que avanzar... ¡anda y que les den morcillas a todos!
¿Sabéis lo que os digo? Que algunas veces me canso de luchar, que me gustaría tumbarme a mirar la nada y que no hubiera consecuencias. Que pagaría porque un día se me fuera la cabeza de verdad y que nadie, ni nada sufrieran por ello.
Que me gustaría ser mujer objeto, que me da igual no llegar a ningún lado, que no me importa no sentirme realizada.
Porque día a día me escupen a la cara que lo que consigo, que lo que conseguimos, en un momento dado, no vale absolutamente nada.
Me voy desanimando en cada despertar con sólo observar a mi alrededor. Y aunque intento rebelarme, cada vez entiendo más el "de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente".
Dejarme, al menos por un día, que me sienta mediocremente mal.
Y todavía creemos que la libertad existe.
Y llega un golpe, un empujón, un traspiés y vuelves atrás de nuevo, o incluso peor, más allá de donde empezaste.
En la vida hay que medrar, hay que luchar, hay que avanzar... ¡anda y que les den morcillas a todos!
¿Sabéis lo que os digo? Que algunas veces me canso de luchar, que me gustaría tumbarme a mirar la nada y que no hubiera consecuencias. Que pagaría porque un día se me fuera la cabeza de verdad y que nadie, ni nada sufrieran por ello.
Que me gustaría ser mujer objeto, que me da igual no llegar a ningún lado, que no me importa no sentirme realizada.
Porque día a día me escupen a la cara que lo que consigo, que lo que conseguimos, en un momento dado, no vale absolutamente nada.
Me voy desanimando en cada despertar con sólo observar a mi alrededor. Y aunque intento rebelarme, cada vez entiendo más el "de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente".
Dejarme, al menos por un día, que me sienta mediocremente mal.
Y todavía creemos que la libertad existe.
9 de octubre de 2007
Hace tiempo
"Tengo momentos en que sólo recuerdo
una conversación
quizás sólo fueran palabras desnudas
pero de, corazón
Hace tiempo que ya no te veo
quizás no te llamo
porque no me atrevo
Hace tiempo que ya no te veo
¿habremos cambiado?
¿quizás a peor?
Tengo momentos en que sólo recuerdo
una revolución
guerreros salvajes con armas de barro
¿en qué se quedó?
Hace tiempo que ya no te veo
quizás no te llamo
porque no me atrevo
Hace tiempo que ya no te veo
¿habremos cambiado?
¿quizás a peor?
¿quizás, quizás, quizás a peor?
¿quizás a peor?
¿a peor?
¿quizás, quizás, quizás, quizás a peor?
Hace tiempo que ya no te veo
quizás no te llamo
porque no me atrevo
Hace tiempo que ya no te veo
¿habremos cambiado?
creemos que sí...
Bunbury, Cardiel, Valdivia, Andreu.
una conversación
quizás sólo fueran palabras desnudas
pero de, corazón
Hace tiempo que ya no te veo
quizás no te llamo
porque no me atrevo
Hace tiempo que ya no te veo
¿habremos cambiado?
¿quizás a peor?
Tengo momentos en que sólo recuerdo
una revolución
guerreros salvajes con armas de barro
¿en qué se quedó?
Hace tiempo que ya no te veo
quizás no te llamo
porque no me atrevo
Hace tiempo que ya no te veo
¿habremos cambiado?
¿quizás a peor?
¿quizás, quizás, quizás a peor?
¿quizás a peor?
¿a peor?
¿quizás, quizás, quizás, quizás a peor?
Hace tiempo que ya no te veo
quizás no te llamo
porque no me atrevo
Hace tiempo que ya no te veo
¿habremos cambiado?
creemos que sí...
Bunbury, Cardiel, Valdivia, Andreu.
1 de octubre de 2007
Un día como el de hoy
_"Prohíbido ponerse melancólico y nostálgico en días grises, lluviosos y fríos."_
_¡¡¡Imposible!!! ¿Cuál es mi multa?_
¿No tengo ya bastante con sentir que el tiempo se me escapa entre los dedos, como esas gotas que intento coger?
¿No es suficiente con que la naturaleza, con días así, me escupa a la cara todo lo perdido y pasado?_
_"Tienes que sonreir durante casi todo el día"_
_¿Eso es un castigo? Si cada vez que miro por la ventana, cada vez que salgo a la calle, cada vez que se moja mi cara, cada vez que tiemblo de frío, lo hago.
¿Es esa la pena máxima? Si con cada experiencia recordada, con cada imagen repasada, con cada cariño sentido, no puedo evitar que aparezca en mi cara._
_¡¡¡Entonces, puedes cumplirlo!!! ¡¡¡Puedes y debes no estar triste en días como hoy!!!_
_Pero has omitido algo en esa sentencia... qué clase de sonrisa exiges._
_¡¡¡Imposible!!! ¿Cuál es mi multa?_
¿No tengo ya bastante con sentir que el tiempo se me escapa entre los dedos, como esas gotas que intento coger?
¿No es suficiente con que la naturaleza, con días así, me escupa a la cara todo lo perdido y pasado?_
_"Tienes que sonreir durante casi todo el día"_
_¿Eso es un castigo? Si cada vez que miro por la ventana, cada vez que salgo a la calle, cada vez que se moja mi cara, cada vez que tiemblo de frío, lo hago.
¿Es esa la pena máxima? Si con cada experiencia recordada, con cada imagen repasada, con cada cariño sentido, no puedo evitar que aparezca en mi cara._
_¡¡¡Entonces, puedes cumplirlo!!! ¡¡¡Puedes y debes no estar triste en días como hoy!!!_
_Pero has omitido algo en esa sentencia... qué clase de sonrisa exiges._
24 de septiembre de 2007
Ombliguito del mundo
El ser humano como organismo inestable, en todos los sentidos que es, posee diversos mecanismos de defensa con la finalidad de no convertirse en una bomba de relojería andante. Aunque, por desgracia, todos conocemos sujetos que han perecido en su propia defenestración.
Una de esas descargas emocionales, que en mi caso, me llama poderosamente la atención es la llamada "mirarse el ombligo".
Tanto en sentido positivo, optimista mejor dicho, como pesimista del mismo, el hombre abusa una soberana barbaridad de convertirse en el centro del universo.
Quizá porque ya desde las sagradas escrituras nos vienen comiendo la oreja: que si somos el centro de la creación, que si estamos hechos a imagen y semejanza de dios...
O porque biológicamente hablando somos, al fin y al cabo, uno de los organismos más complejos.
La cuestión es que, en cuanto podemos, estamos intentando que todo gire a nuestro alrededor. Objetos, tiempo, espacio, vidas, sentimientos... nos da igual lo árduo que sea, y lo que verdaderamente nos merezcamos o no, somos capaces de obviar cualquier situación física, biológica, química, moral o espiritual con tal de sentirnos reyes por un dia, (si sólo fuera un día...)
Quién de nosotros no ha escuchado aquello de: "quieres ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro"
El muerto en el entierro... ¿nunca habéis visto a dos ancianos o ancianas discutiendo por cuál de los dos está peor? ¿o a dos personas que se interrumpen continuamente durante la conversación para contarse lo mal que les ha ido en la vida? Ese típico, "pues anda que a mí..."
Llegamos a ser así... de patéticos, llegamos a querer tener una vida llena de sufrimientos y tragedias para poder ser el más necesitado, el que apremia constante atención, al que todos le deben conmiseración, comprensión y perdón.
Llegamos al quiz de la cuestión. Cuando uno se mira el ombligo, se lo mira con la intención de que los demás se lo adoren también, y sea lo único que vean.
En los momentos alegres, felices, de acierto, es lógico y nos gusta que nos agasajen, nos quieran, nos recuerden ese pletórico momento vital.
Pero qué ocurre cuando sabemos que lo estamos haciendo rematademente mal... qué alivio verse el centro de todos los mundos que nos rodean, olvidàndonos del trabajo que habríamos de realizar, en realidad, para virar las cosas a mejor.
Quién no ha escuchado a alguien relatando las "terribles" e "imperdonables" ofensas realizadas por un ser querido, para terminar apuntillando que él nunca, en todos los años de relación con esa persona, le ha hecho el más mínimo daño.
O quién, vamos a confesarlo, no se ha aprovechado de esos 15 segundos de gloria, (sean de gracia o de desgracia), que alguna vez que otra se nos brindan, para intentar hacer olvidar alguna fechoría cometida.
Claro que hay momentos de onanismo espiritual que nos vienen de perlas para darle un repiro a eso precisamente, al espíritu. Pero como no, para el hombre, todos los placeres crean vicio.
Tenemos que tener cuidado, porque de tanto mirarlo en nuestro vagar, nos vamos a dar de bruces los unos con los otros.
Una de esas descargas emocionales, que en mi caso, me llama poderosamente la atención es la llamada "mirarse el ombligo".
Tanto en sentido positivo, optimista mejor dicho, como pesimista del mismo, el hombre abusa una soberana barbaridad de convertirse en el centro del universo.
Quizá porque ya desde las sagradas escrituras nos vienen comiendo la oreja: que si somos el centro de la creación, que si estamos hechos a imagen y semejanza de dios...
O porque biológicamente hablando somos, al fin y al cabo, uno de los organismos más complejos.
La cuestión es que, en cuanto podemos, estamos intentando que todo gire a nuestro alrededor. Objetos, tiempo, espacio, vidas, sentimientos... nos da igual lo árduo que sea, y lo que verdaderamente nos merezcamos o no, somos capaces de obviar cualquier situación física, biológica, química, moral o espiritual con tal de sentirnos reyes por un dia, (si sólo fuera un día...)
Quién de nosotros no ha escuchado aquello de: "quieres ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro"
El muerto en el entierro... ¿nunca habéis visto a dos ancianos o ancianas discutiendo por cuál de los dos está peor? ¿o a dos personas que se interrumpen continuamente durante la conversación para contarse lo mal que les ha ido en la vida? Ese típico, "pues anda que a mí..."
Llegamos a ser así... de patéticos, llegamos a querer tener una vida llena de sufrimientos y tragedias para poder ser el más necesitado, el que apremia constante atención, al que todos le deben conmiseración, comprensión y perdón.
Llegamos al quiz de la cuestión. Cuando uno se mira el ombligo, se lo mira con la intención de que los demás se lo adoren también, y sea lo único que vean.
En los momentos alegres, felices, de acierto, es lógico y nos gusta que nos agasajen, nos quieran, nos recuerden ese pletórico momento vital.
Pero qué ocurre cuando sabemos que lo estamos haciendo rematademente mal... qué alivio verse el centro de todos los mundos que nos rodean, olvidàndonos del trabajo que habríamos de realizar, en realidad, para virar las cosas a mejor.
Quién no ha escuchado a alguien relatando las "terribles" e "imperdonables" ofensas realizadas por un ser querido, para terminar apuntillando que él nunca, en todos los años de relación con esa persona, le ha hecho el más mínimo daño.
O quién, vamos a confesarlo, no se ha aprovechado de esos 15 segundos de gloria, (sean de gracia o de desgracia), que alguna vez que otra se nos brindan, para intentar hacer olvidar alguna fechoría cometida.
Claro que hay momentos de onanismo espiritual que nos vienen de perlas para darle un repiro a eso precisamente, al espíritu. Pero como no, para el hombre, todos los placeres crean vicio.
Tenemos que tener cuidado, porque de tanto mirarlo en nuestro vagar, nos vamos a dar de bruces los unos con los otros.
17 de septiembre de 2007
3 años...
Volver a casa sabiendo que estás. Soñar sabiendo que voy a recibir tus besos tempraneros. Hacer el payaso sólo como sabemos tú y yo, para reirnos hasta reventar. Los domingos sin movernos del sillón. Los sábados de cañas. Tus manos. Las canciones en los viajes. El peaje toll. Hacer volar a Chopito y Gominola. Nuestra gran familia. Explicarme la Fórmula 1, la Copa América, el golf, el ciclismo, las motos... Las discusiones viendo el telediario, un reportaje, una peli... Irte a tu "reunión de los jueves" y yo a un concierto. Esperarnos depués para fumar un cigarrito y contarnos qué tal. Tu corazón que es tan grande como tú. Cantabria. El número 3. Que se te escapen las lágrimas cuando te emocionas. Traducirte cuando hablas. Que logres entenderme cuando digo "dame el esto que está en el eso". Lisboa. Que no nos guste el gazpacho. Que nos encante la carne. Que te guste dar besos y abrazos. Que nos casáramos como lo hicimos, a nuestra manera.
Que lo hayamos intentado.
Que me quieras.
Que te quiero.
Que lo hayamos intentado.
Que me quieras.
Que te quiero.
12 de septiembre de 2007
Escudo
Quizá haya sido el calendario el que me lo haya gritado y me he tapado los oídos. Y aún así, (ya sé, puede ser sugestión), me han llegado señales por todas partes.
Hace unos días le tuve que decir a alguien muy querido, (lo siento Said), que diera un rodeo al tema, me negaba en rotundo...
Puede que la maldita costumbre me haya recubierto de una especie de goma elástica en la que parece que el dolor rebota. Puede que haya querido dar esa impresión yo solita. Puede que cada ser busca sus propias atalayas de defensa.
Ninguno de vosotros le habéis conocido más que de oídas, eso demuestra la cantidad de tiempo que hace que se fue. También da una gran idea de la poca edad que tenía yo cuando ocurrió.
A pesar de ello, no tengo ese escudo, aunque lo parezca, y no lo he desterrado de mi alma, aunque mi mente lo intente una y otra vez como medida de socorro.
Ya sabéis cómo funciona. Una canción, una imagen, una persona... hace que el recuerdo vuele y te sitúas hace 25 años.
Y vuelvo a sentarme en sus rodillas, nos vamos de excursión otra vez y me lleva a la cama a borriquito todas las noches...
Sí, me duele, me duele mucho no haber podido verle jugar con Andrea, África y Clara como lo hizo conmigo.
Me hiere en lo más hondo que no haya podido vernos a las 3 y sentirse orgulloso de sus niñas.
Me destroza las entrañas que no les haya dejado envejecer juntos porque se lo merecían, después de todo lo pasado.
Sí, tenía un padre, al que quería mucho, pero no pudimos disfrutar el uno del otro más que 14 años.
Y sí, me duele todavía cuando lo recuerdo, porque aprender lo injusta que es la vida a una edad temprana, es eso precisamente, injusto y doloroso.
Ya lo he hecho, he hablado de él, le he recordado y no me ha pasado nada.
La verdad, no sé si es bueno o malo.
Hace unos días le tuve que decir a alguien muy querido, (lo siento Said), que diera un rodeo al tema, me negaba en rotundo...
Puede que la maldita costumbre me haya recubierto de una especie de goma elástica en la que parece que el dolor rebota. Puede que haya querido dar esa impresión yo solita. Puede que cada ser busca sus propias atalayas de defensa.
Ninguno de vosotros le habéis conocido más que de oídas, eso demuestra la cantidad de tiempo que hace que se fue. También da una gran idea de la poca edad que tenía yo cuando ocurrió.
A pesar de ello, no tengo ese escudo, aunque lo parezca, y no lo he desterrado de mi alma, aunque mi mente lo intente una y otra vez como medida de socorro.
Ya sabéis cómo funciona. Una canción, una imagen, una persona... hace que el recuerdo vuele y te sitúas hace 25 años.
Y vuelvo a sentarme en sus rodillas, nos vamos de excursión otra vez y me lleva a la cama a borriquito todas las noches...
Sí, me duele, me duele mucho no haber podido verle jugar con Andrea, África y Clara como lo hizo conmigo.
Me hiere en lo más hondo que no haya podido vernos a las 3 y sentirse orgulloso de sus niñas.
Me destroza las entrañas que no les haya dejado envejecer juntos porque se lo merecían, después de todo lo pasado.
Sí, tenía un padre, al que quería mucho, pero no pudimos disfrutar el uno del otro más que 14 años.
Y sí, me duele todavía cuando lo recuerdo, porque aprender lo injusta que es la vida a una edad temprana, es eso precisamente, injusto y doloroso.
Ya lo he hecho, he hablado de él, le he recordado y no me ha pasado nada.
La verdad, no sé si es bueno o malo.
10 de septiembre de 2007
4 de septiembre de 2007
La cabeza del Sr. Miller
Me hubiera gustado estar en la cabeza del señor Arthur Miller en múltiples ocasiones.
Haber tenido un agujerito, como el ojo de una cerradura para poder leer sus pensamientos.
Qué es lo que pasa por la mente de un gran escritor como él cuando está en plena ebullición creadora.
Cómo se siente al luchar contra la injusticia, al librar una batalla contra Goliath siendo un diminuto David.
Algo puede estar estallando dentro de alguien que busca la libertad y sólo encuentra la inquisición.
Cuántas emociones vienen a tu cerebro cuando tocas los labios de Marilyn Monroe.
A qué velocidad vuela tu cabeza cuando estás a punto de estrenar una obra de teatro en Broadway.
Contar los recuerdos que se agolpan cuando recibes en gran premio por toda esa vida que pasa ante tus ojos.
Y lo que más me gustaría averiguar, por lo que más me ha despertado el interés el señor Miller, por lo que llegaría a haberle hecho una lobotomía:
Si alguno de esos miles de millones de pensamientos era para Daniel.
Si por una micra de su valioso tiempo, le cruzaría un escaso, diminuto, microscópico sentimiento hacia él.
Si dentro del genio luchador y seductor quedaba algún resquicio de amor verdadero.
http://www.lanacion.com.ar/exterior/nota.asp?nota_id=939747
Haber tenido un agujerito, como el ojo de una cerradura para poder leer sus pensamientos.
Qué es lo que pasa por la mente de un gran escritor como él cuando está en plena ebullición creadora.
Cómo se siente al luchar contra la injusticia, al librar una batalla contra Goliath siendo un diminuto David.
Algo puede estar estallando dentro de alguien que busca la libertad y sólo encuentra la inquisición.
Cuántas emociones vienen a tu cerebro cuando tocas los labios de Marilyn Monroe.
A qué velocidad vuela tu cabeza cuando estás a punto de estrenar una obra de teatro en Broadway.
Contar los recuerdos que se agolpan cuando recibes en gran premio por toda esa vida que pasa ante tus ojos.
Y lo que más me gustaría averiguar, por lo que más me ha despertado el interés el señor Miller, por lo que llegaría a haberle hecho una lobotomía:
Si alguno de esos miles de millones de pensamientos era para Daniel.
Si por una micra de su valioso tiempo, le cruzaría un escaso, diminuto, microscópico sentimiento hacia él.
Si dentro del genio luchador y seductor quedaba algún resquicio de amor verdadero.
http://www.lanacion.com.ar/exterior/nota.asp?nota_id=939747
1 de septiembre de 2007
Perfecta
Quiero ser perfecta.
Estar en el momento preciso, con la palabra necesaria y el gesto adecuado, siempre...
Necesito aparecer sin mácula.
Tener millones de sonrisas, miles de palabras de aliento, decenas de hermosos detalles...
Deseo la perfección.
Poseer la virtud de la bondad infinita, el don de la ubicuidad, la celestial facultad de la justicia suprema...
Para que nadie me pueda echar nada en cara.
Para que no se me quede este amargo sabor de boca.
Para no estar pagando por los fallos duras condenas de ostracismo.
Para saber que no le tengo que exigir a nadie que lo sea... ni falta que hace.
Estar en el momento preciso, con la palabra necesaria y el gesto adecuado, siempre...
Necesito aparecer sin mácula.
Tener millones de sonrisas, miles de palabras de aliento, decenas de hermosos detalles...
Deseo la perfección.
Poseer la virtud de la bondad infinita, el don de la ubicuidad, la celestial facultad de la justicia suprema...
Para que nadie me pueda echar nada en cara.
Para que no se me quede este amargo sabor de boca.
Para no estar pagando por los fallos duras condenas de ostracismo.
Para saber que no le tengo que exigir a nadie que lo sea... ni falta que hace.
29 de agosto de 2007
La oración del ateo
"Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes
a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi alma endulzóme noches tristes.
¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande
para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras."
Miguel de Unamuno
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes
a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi alma endulzóme noches tristes.
¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande
para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras."
Miguel de Unamuno
21 de agosto de 2007
Mentira piadosa
Si hay algo que me revienta, me enerva y me cabrea, (por qué no decirlo), es la mentira sosa, insulsa, increíble por poco cavilada... esas que algunas veces soltamos sin pensar, para salir del paso, para poder mirar hacia otro lado silbando.
Pero no, no nos llamemos tontos así a la cara. Vamos a currárnoslo un poquito, por favor.
Porque, vamos a ver, mentir, lo que se dice mentir, mentimos todos, TODOS. Calculando a ojo creo que soltamos por éstas, nuestras tiernas boquitas, unas 3 ó 4 mentiras al día.
Y haciendo otro repaso, a modo de Sigma-Dos, creo que el ranking a los más mentidos, el top four de las víctimas es: la madre, la pareja, el jefe y a uno mismo.
El orden ya, depende de cada uno, ya sabéis que el producto pemanece inalterado, que no las conciencias; porque no es lo mismo mentirle a tu jefe que a tu madre y desde luego, ni punto de comparación tiene contarle un cuento a tu pareja que a tu madre, ni, desde luego, engañarte a ti mismo que ¡¡¡a tu madre!!! (Ahora mismo parece que la tengo ,aquí, a mi lado mirándome con esa cara que sólo ellas saben poner y que nos hace sentir tan mal).
Conociendo todos estos datos, y sobre todo, siendo conscientes de que solemos mentir a las personas que más nos conocen, por no decir radiografían: por qué narices nos lo montamos tan mal. Por qué somos tan sumamente vagos de, habiendo decidido soltar una mentirijilla, trabajarla un poquito.
Vamos mucho más allá, por qué si algo no merece tantísima importancia como para que estrujemos nuestro cerebro y saquemos a relucir nuestras dotes dramáticas, decidimos hacerlo.
Si decides contarme una bola del tamaño de tu cabeza, utilízala enterita para buscar algo que sea totalmente verosímil, y que no ofenda a mi intelecto en tanto que sea posible, y por ende nuestra relación, porque a esto yo lo considero un menosprecio absoluto.
Como dijo el buen René, "Pienso, luego existo". Me ves delante de ti ¿no? Me puedes tocar y pellizcar, incluso darme un tortazo. Pues entonces es que le puedo dar a la materia gris y darme cuenta de que las razones que me estás dando para la simple pregunta que te he hecho, son totalmente absurdas y más falsas que la cara que te estoy poniendo ahora mismo de que me lo estoy creyendo.
Que conste que no soy una abanderada del engaño, tampoco considero, la tan larueada hoy en día sinceridad, como una virtud capital y necesaria, (pero eso es otro tema). Pero precisamente con todo esto lo que intento meterme en la cabeza es que, dándonos cuenta de que en contadas ocasiones la mentira es necesaria, no la malgastemos, ni la convirtamos en algo que decir cuando no nos llegan las palabras.
No busquemos más ocasiones de las que se nos presentan para utilizarla. Porque efectivamente, es un arma. (Como las de destrucción masiva, que existían de verdad de la buena, palabrita del niño Jesús). Y como tal, se puede volver contra nosotros.
Y más aún si encima no somos lo suficientemente sinceros con nosotros mismos como para saber cuándo decir la verdad, en lugar de una mentira ajada e intragable que aparte de dejarnos totalmente en ridículo, hace que rebajemos al otro a la altura del mosquito.
¡Venga! A ver cuántos de los que vais a escribir en los posts sois sinceros...
Pero no, no nos llamemos tontos así a la cara. Vamos a currárnoslo un poquito, por favor.
Porque, vamos a ver, mentir, lo que se dice mentir, mentimos todos, TODOS. Calculando a ojo creo que soltamos por éstas, nuestras tiernas boquitas, unas 3 ó 4 mentiras al día.
Y haciendo otro repaso, a modo de Sigma-Dos, creo que el ranking a los más mentidos, el top four de las víctimas es: la madre, la pareja, el jefe y a uno mismo.
El orden ya, depende de cada uno, ya sabéis que el producto pemanece inalterado, que no las conciencias; porque no es lo mismo mentirle a tu jefe que a tu madre y desde luego, ni punto de comparación tiene contarle un cuento a tu pareja que a tu madre, ni, desde luego, engañarte a ti mismo que ¡¡¡a tu madre!!! (Ahora mismo parece que la tengo ,aquí, a mi lado mirándome con esa cara que sólo ellas saben poner y que nos hace sentir tan mal).
Conociendo todos estos datos, y sobre todo, siendo conscientes de que solemos mentir a las personas que más nos conocen, por no decir radiografían: por qué narices nos lo montamos tan mal. Por qué somos tan sumamente vagos de, habiendo decidido soltar una mentirijilla, trabajarla un poquito.
Vamos mucho más allá, por qué si algo no merece tantísima importancia como para que estrujemos nuestro cerebro y saquemos a relucir nuestras dotes dramáticas, decidimos hacerlo.
Si decides contarme una bola del tamaño de tu cabeza, utilízala enterita para buscar algo que sea totalmente verosímil, y que no ofenda a mi intelecto en tanto que sea posible, y por ende nuestra relación, porque a esto yo lo considero un menosprecio absoluto.
Como dijo el buen René, "Pienso, luego existo". Me ves delante de ti ¿no? Me puedes tocar y pellizcar, incluso darme un tortazo. Pues entonces es que le puedo dar a la materia gris y darme cuenta de que las razones que me estás dando para la simple pregunta que te he hecho, son totalmente absurdas y más falsas que la cara que te estoy poniendo ahora mismo de que me lo estoy creyendo.
Que conste que no soy una abanderada del engaño, tampoco considero, la tan larueada hoy en día sinceridad, como una virtud capital y necesaria, (pero eso es otro tema). Pero precisamente con todo esto lo que intento meterme en la cabeza es que, dándonos cuenta de que en contadas ocasiones la mentira es necesaria, no la malgastemos, ni la convirtamos en algo que decir cuando no nos llegan las palabras.
No busquemos más ocasiones de las que se nos presentan para utilizarla. Porque efectivamente, es un arma. (Como las de destrucción masiva, que existían de verdad de la buena, palabrita del niño Jesús). Y como tal, se puede volver contra nosotros.
Y más aún si encima no somos lo suficientemente sinceros con nosotros mismos como para saber cuándo decir la verdad, en lugar de una mentira ajada e intragable que aparte de dejarnos totalmente en ridículo, hace que rebajemos al otro a la altura del mosquito.
¡Venga! A ver cuántos de los que vais a escribir en los posts sois sinceros...
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