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29 de agosto de 2007

La oración del ateo

"Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi alma endulzóme noches tristes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras."

Miguel de Unamuno

21 de agosto de 2007

Mentira piadosa

Si hay algo que me revienta, me enerva y me cabrea, (por qué no decirlo), es la mentira sosa, insulsa, increíble por poco cavilada... esas que algunas veces soltamos sin pensar, para salir del paso, para poder mirar hacia otro lado silbando.
Pero no, no nos llamemos tontos así a la cara. Vamos a currárnoslo un poquito, por favor.
Porque, vamos a ver, mentir, lo que se dice mentir, mentimos todos, TODOS. Calculando a ojo creo que soltamos por éstas, nuestras tiernas boquitas, unas 3 ó 4 mentiras al día.
Y haciendo otro repaso, a modo de Sigma-Dos, creo que el ranking a los más mentidos, el top four de las víctimas es: la madre, la pareja, el jefe y a uno mismo.
El orden ya, depende de cada uno, ya sabéis que el producto pemanece inalterado, que no las conciencias; porque no es lo mismo mentirle a tu jefe que a tu madre y desde luego, ni punto de comparación tiene contarle un cuento a tu pareja que a tu madre, ni, desde luego, engañarte a ti mismo que ¡¡¡a tu madre!!! (Ahora mismo parece que la tengo ,aquí, a mi lado mirándome con esa cara que sólo ellas saben poner y que nos hace sentir tan mal).
Conociendo todos estos datos, y sobre todo, siendo conscientes de que solemos mentir a las personas que más nos conocen, por no decir radiografían: por qué narices nos lo montamos tan mal. Por qué somos tan sumamente vagos de, habiendo decidido soltar una mentirijilla, trabajarla un poquito.
Vamos mucho más allá, por qué si algo no merece tantísima importancia como para que estrujemos nuestro cerebro y saquemos a relucir nuestras dotes dramáticas, decidimos hacerlo.
Si decides contarme una bola del tamaño de tu cabeza, utilízala enterita para buscar algo que sea totalmente verosímil, y que no ofenda a mi intelecto en tanto que sea posible, y por ende nuestra relación, porque a esto yo lo considero un menosprecio absoluto.
Como dijo el buen René, "Pienso, luego existo". Me ves delante de ti ¿no? Me puedes tocar y pellizcar, incluso darme un tortazo. Pues entonces es que le puedo dar a la materia gris y darme cuenta de que las razones que me estás dando para la simple pregunta que te he hecho, son totalmente absurdas y más falsas que la cara que te estoy poniendo ahora mismo de que me lo estoy creyendo.
Que conste que no soy una abanderada del engaño, tampoco considero, la tan larueada hoy en día sinceridad, como una virtud capital y necesaria, (pero eso es otro tema). Pero precisamente con todo esto lo que intento meterme en la cabeza es que, dándonos cuenta de que en contadas ocasiones la mentira es necesaria, no la malgastemos, ni la convirtamos en algo que decir cuando no nos llegan las palabras.
No busquemos más ocasiones de las que se nos presentan para utilizarla. Porque efectivamente, es un arma. (Como las de destrucción masiva, que existían de verdad de la buena, palabrita del niño Jesús). Y como tal, se puede volver contra nosotros.
Y más aún si encima no somos lo suficientemente sinceros con nosotros mismos como para saber cuándo decir la verdad, en lugar de una mentira ajada e intragable que aparte de dejarnos totalmente en ridículo, hace que rebajemos al otro a la altura del mosquito.
¡Venga! A ver cuántos de los que vais a escribir en los posts sois sinceros...


4 de agosto de 2007

...Y al final

"Permite que te invite a la despedida
no importa que no merezca más tu atención,
así se hacen las cosas en mí familia,
así me enseñaron a que las quisiera yo.

Permite que te dedique la última línea
no importa que te disguste esta canción
así mi conciencia, quedará más tranquila,
así en esta banda decimos adiós

...Y al final
Te ataré con todas mis fuerzas
mis brazos serán cuerdas al bailar este vals.
...Y al final
Quiero verte de nuevo contenta,
sigue dando vueltas
si aguantas de pie

Permite que te explique que no tengo prisa.
No importa que tengas algo mejor que hacer.
Así nos podemos pegar toda la vida,
así si me dejas, no te dejaré de querer"

E. Bunbury

Me voy de vacas... besotes a todos.