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29 de enero de 2008

No soy libre

No, no somos libres. Decididamente. Pero no pasa nada. Lo puedo volver a decir, "no somos libres". Parece que puedo seguir escribiendo... a ver... "NO SOMOS LIBRES". El ordenador no se ha bloqueado, no me he hundido en el abismo, ni soy una estatua de sal.
Quizá porque se ha convertido en un constructo publicitario, quizá porque se les llena la boca al nombrarla a los que realmente quieren imponer un yugo. Quizá porque hoy en día no hay tantos, pero los tabúes que nos han impuesto, son más férreos, porque creemos que no lo son. Quizá por todo eso y mucho más, lo pronuncio más alto y más claro: "NO SOMOS LIBRES".
Pero que no seamos libres no quiere decir que no vivamos, ni que no sigamos eligiendo, ni decidiendo, los recovecos del camino por el que nos ha tocado viajar.
No somos libres no, cuando se puede pesar, contar, valorar y precintar en un paquete, rumbo al lugar más oscuro y lúgubre de este planeta.
Cuando se intercambia, se abarata, se encarece, se vende al mejor postor.
Cuando una mariposa bate las alas en Madrid y se desencadena un huracán en el que desaparecen miles de almas libres, en Tokio.
Cuando en la práxis no es lo mismo para ti, para aquel, para ése, para mí...
Pero tranquilos. Lo importante no es eso. No es la condición lo que da la humanidad.
Lo que nos da la humanidad es la lucha por esa idea, que esta allí en su mundo, respladenciente, bella, inmutable.
Lo que nos hace ser humanos es el empecinamiento por llegar a ella. Que la seguimos pensando. Y que eso, sí que no lo puede controlar nada, ni nadie.

23 de enero de 2008

Libertad


"Sobre mis cuadernos de colegial
Sobre el pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre

Sobre todas las páginas leídas
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra, sangre, papel o ceniza
Escribo tu nombre

Sobre las imágenes doradas
Sobre las armas de los belicosos
Sobre la corona de reyes
Escribo tu nombre

Sobre la selva y el desierto
Sobre los nidos sobre las retamas
Sobre el eco de mi infancia
Escribo tu nombre

Sobre las maravillas de las noches
Sobre el pan blanco de los días
Sobre las temporadas desposadas
Escribo tu nombre

Sobre todos mis trapos de azul
Sobre el estanque sol enmohecido
Sobre el lago luna viva
Escribo tu nombre

Sobre los campos sobre el horizonte
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre

Sobre cada soplo de aurora
Sobre el mar en los barcos
Sobre la montaña lunática
Escribo tu nombre

Sobre la espuma de las nubes
Sobre los sudores de la tormenta
Sobre la lluvia gruesa e insípida
Escribo tu nombre

Sobre las formas que centellean
Sobre las campanas de los colores
Sobre la verdad física
Escribo tu nombre

Sobre las sendas despertadas
Sobre las carreteras desplegadas
Sobre los lugares que desbordan
Escribo tu nombre

Sobre la lámpara que se enciende
Sobre la lámpara que se apaga
Sobre mis casas reunidas
Escribo tu nombre

Sobre el fruto cortado en dos
Espejo y mi habitación
Sobre mi cama vacía
Escribo tu nombre

Sobre mi perro codicioso y tierno
Sobre sus orejas elaboradas
Sobre su pierna torpe
Escribo tu nombre

Sobre el trampolín de mi puerta
Sobre los objetos familiares
Sobre el mar del fuego bendito
Escribo tu nombre

Sobre toda carne concedida
Sobre la frente de mis amigos
Sobre cada mano que se tiende
Escribo tu nombre

Sobre el cristal de las sorpresas
Sobre los labios atentos
Bien sobre el silencio
Escribo tu nombre

Sobre mis refugios destruidos
Sobre mis faros aplastados
Sobre las paredes de mi problema
Escribo tu nombre

Sobre la ausencia sin deseos
Sobre la soledad desnuda
Sobre las marchas de la muerte
Escribo tu nombre

Sobre la salud vuelta de nuevo
Sobre el riesgo desaparecido
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre

Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarte
LIBERTAD"

Paul Éluard

17 de enero de 2008

Libre

Puedo elegir qué camisa ponerme cada mañana, pantalón, zapatos... qué canal hacer que veo, mientras desayuno algo, que yo sola he elegido comer.
Puedo escoger el camino hacia donde quiero ir, el vehículo, la manera... incluso aunque haya tribulaciones más o menos hondas en mi cabeza, puedo decidir qué actitud tomar ante este día que está empezando.
Tengo todas conmigo para devarnarme los sesos al sopesar qué tono de pared me gusta más para el baño. Y podría estar un rato para señalar mi grupo y mi disco favorito.
Creo que sería capaz de estar horas para dilucidar por qué no soy creyente y por qué lo podría ser, y de qué y en quién y de qué manera. Incluso investigar si hay alguna opción no conocida que me revelara más.
Sé que no estoy de acuerdo con lo que proclama tal o cual partido político y puedo poner la mano en el fuego por lo que apoyaría siempre, defienda quien lo defienda.
Desde la primera y nimia elección diaria, hasta la más imprescindible decisión vital, he creído que mi volición era la que las dirigía.
Que las riendas de mi cuerpo, y sobre todo de mi pensamiento, sólo las domaba yo.
¿Pero quién soy yo?
He nacido en una latitud y longitud concretas... no soy libre.
No somos libres.

P.D. Continuará.

8 de enero de 2008

Planes

Planear, organizar, planificar... no cabe en mi vocabulario. Mi voluntad, como hada escurridiza, termina llevándome al país de nunca jamás. Decidí, o quizá eligieron por mí, ir siempre a "salto de mata". Vivir día a día, no asomarme mucho más allá de los que mis puntillas me permiten.
Luego llegan las lamentaciones, "y si hubiera...", "y si no...", machacarme con la misma cantinela anhelando, por fin, que como el perro de Paulov, por repetición lo tome como un acto reflejo, sería ideal como hábito.
Y finalmente me pongo alguna meta, pequeña, no vaya a crearme un trauma, porque ya me conozco; y comienzo con ahínco e intento no distraerme con nada absolutamente. Pero, ¡ay de mí!, empiezo a ver pájaros, mariposas, enormes flores... o tormentas, llamas, irascibles fieras... sea agradable o un auténtico horror, siempre, siempre hay alguna razón que nubla el objetivo. Hay veces que despierto y estoy a punto de darme con él de bruces, y me alegro de que no sea tarde, pero, ya se sabe, las prisas no son buenas consejeras.
Y vuelta a lo mismo: reproches, lamentos, autoflagelación, mutilación incluso...
Hasta que oigo mi nombre, y me veo a mí misma con sorisa maliciosa diciéndome: "¿A quién le beneficia tanta antelación? Siempre has sido así, un desastre organizado. Métetelo en la cabeza o lo pasarás mal."
Y asiento en silencio y me voy por donde he venido. Hasta que otro bellocino de oro luce en la lejanía, o hasta que un sesudo Pepito Grillo me recuerda que hay que sentar la cabeza, o hasta que miro el calendario y me doy cuenta del día que es ...
Soy un sistema entrópico forzando el orden... imposible.

P.D. Feliz año nuevo a todos, con planes o sin ellos. Que venga cargado de posts. Gracias chicos.