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23 de agosto de 2014

"Doing the unstuck"



Uno sabe cuando está haciendo el gilipollas. Quizá no todo el tiempo, quizá son solo ramalazos. Pero es que hay veces que uno es tan feliz haciéndolo...
Sabes que en cualquier momento vas a darte el batacazo de tu vida, puede ser una caída constante, mas ¿quién nos puede echar en cara querer ser felices? Sí, esa felicidad del tonto, del ignorante, pero felicidad al fin y al cabo.
Aunque es muy difícil hacerse el idiota cuando uno es inteligente. Amordazamos a nuestra razón, la intentamos asesinar, la ahogamos en banalidades, pero sale... siempre sale...
Nos escupe a la cara que no somos de esas personas: no somos gilipollas, por desgracia, solo lo estamos haciendo, que es muy diferente.
Y te posee, vuelve a ser tu parte racional, rabiosa y enojada, la que habla por tu boca y quiere gritarle al mundo: "Que ya lo sé, ¡no soy imbécil!".
Pero qué bien se está siendo feliz aunque sea ese el precio, nuestro propio intelecto.
"Vas a caer. Vas a meterte el hostiazo de tu vida. Ya estás haciéndolo, como en un precipicio, no paras de caer y llegarás al suelo, no va a haber quién recoja tus pedazos".
Pero qué bien se está bailando desnudo al borde del abismo, haciendo que no sabemos qué hay más allá de él.