9 de mayo de 2008

La estrella de la publicidad

Me quedo enganchada a la pantalla, absorta, sólo me falta darme golpes contra ella cual polilla moribunda.
Sus ojos, oscuros, negros, negrísimos, como dos abismos infinitos. Me hablan, me gritan, me asustan...
Su piel de ébano, hace que alargue la mano en un vano intento de traspasar las ondas herzianas y descubrir una nueva dimensión mediante el tacto.
Sus musculos están tensos, aunque se nota cansada. Brillan por la humedad de su propio cuerpo y producen nuevas curvas y recovecos hasta ahora impensables para mi paupérrima imaginación.
Si la cara es el espejo del alma, su interior tiene que ser como una pintura de Gauguin o como una sinuosa obra de Henry Moore. Imperecedera, eterna y terriblemente bella.
No, no es Naomí Campbell en ningún anuncio dirigido por Karl Lagerfield.
Es una de las tantas y tantas mujeres que mueren de hambre, o de guerra, o de cansancio... y veo cada día en el telediario.
La estrella de la publicidad mató al espíritu revolucionario.

3 comentarios:

D.G. dijo...

Y tan importante es una noticia como medios la cubran... y tan grave una muerte como ellos quieran tomarlo. Y nos valemos de la imagen de la desgracia para diversos fines, para marketing puro y duro, y escudándonos en campañas de denuncia social...
En fin, como tantas veces... el hombre el el lobo del hombre.
Dice Panero que cada hombre ha de elegir a que lado del espejo estamos... quizás nunca podamos decidirlo.
Un besazo!

Yessibolson dijo...

Ya entra en el marketing de todo.... vende el mostrar imagenes de una realidad tan dura como una piedra. El decir simplemente: hay que ayudar...

¿pero donde se encuentra la misma? Deberían cambiar muchas cosas para que eso dejara de ser así... empezando por nosotros. Ya se sabe como va todo esto.

Muy buena entrada guapa ;)

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Anónimo dijo...

Yo siempre me preguntaba (cuando era más joven ahora no, supongo que los años me hacen más ..., no sé cual es el adjetivo adecuado..., ¿realista? ¿irónica? ¿cínica?), bueno, eso, que siempre me preguntaba cuando aparecían esas imágenes de gente moribunda, de niños muertos de hambre, cómo el fotógrafo podía pararse a hacerle una foto a gente así y no ir corriendo a ayudarles...

Ahora sé que en realidad probablemente el pobre fotógrafo no pudiese hacer demasiado, más que sacar una foto para que el resto del mundo conociese la situación de esas gentes sin nada, pero lo malo es que el resto del mundo, la mayoría de las veces no hace nada ni viendo eso...

Ufff! Chopis! La verdad es que tu texto de hoy tampoco es como para empezar animado el fin de semana, pero está bien que tú, como el fotógrafo, nos hagas pensar...

Bicos! Buen fin de semana!