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24 de octubre de 2007

Memoria

Una palabra, una cara, un olor, una conversación entera nos hace recordar. Trasladarnos a otro tiempo, otro espacio, incluso otra piel...
La memoria, amiga en ciertos momentos, nos trae un juego, una película, un amigo... Nos ayuda a reconfortarnos, a mirarnos con cariño, a hincharnos el orgullo.
Maestra intachable en otros, nos vuelve a meter en el centro de algún embrollo, en ese preciso instante de la palabra mal dicha, en la oscuridad del daño infringido sin motivo.
Nos mira con cariño, nos alecciona como el padre, nos besa como la madre.
Pero también es ladina y traicionera y se guarda secretos, que sólo nos deja ver muy de vez en cuando. Atesora imágenes que pueden llegar a aterrarnos y como el hombre del saco, sólo nos muestra cuando más confiados y seguros nos encontramos en nuestro paseo.
Es sumamente consciente de que podrá volver a supultar ese recuerdo en lo más hondo, y con el tiempo, mostrarlo de nuevo, y darse cuenta de que no habíamos aprendido nada. Y sonríe malévolamente y nos mira con desprecio como el enemigo más acerrimo.
Pero también se enoja y se retuerce de la rabia, cuando hemos traspasado el límite y nos creemos que podemos engañarla, acallarla. Práctica muy habitual en nuestros días. Y eso, eso es destapar la caja de los vientos. Y cuán Pandora nos quedaremos sólo con la esperanza de que nuestra memoria deje de machacarnos con eso que queríamos haberla ocultado.
Nos pone la mordaza que teníamos reservada para ella, y nos hace presenciarlo una y otra vez. Porque es sabia y es consciente de que eso que queríamos que pasara por alto es lo que más tenemos que recordar.

7 comentarios:

Kapurtala dijo...

¡Cuánta razón tienes! Y es por eso, porque no siempre recordamos lo que deberíamos recordar, que siempre acabamos tropezando en la misma piedra...
¡Estás hecha toda una filósofa! ¡Qué crack!

Bicos y un abrazo Chopis!

Munxeta dijo...

Solía sorprenderme cuando oía decir a los expertos que la mejor manera de que un mal recuerdo sea menos doloroso es compartiéndolo con alguien que no nos juzgue...
Ahora cada vez me parece mas certero este consejo y también mas doloroso el esfuerzo de exteriorizar emociones que quisieramos desterrar. combatir el dolor con dolor, como sacar un clavo con otro clavo...

o en su defecto muchos mimos

muaaaaa

nena dijo...

Eres muy buena niña! Me ha encantado. La reflexión que haces la encuentro totalmente certera. Pero la manera en que lo escribes...sencillamente me parece genial. En tu linea.
Muchos besos.
pd: que envidia te tengo! ;)

D.G. dijo...

La memoria... curioso no? además ahora que está de moda eso de la memoria histórica...
Yo la verdad que por ciertos hábitos no gozo de demasiada memoria, cosa que me atrevería a decir agradezo.
Me gusta recordar sí, pero como bien dices hay cosas que es mejor dejarlas atrás. Por malas y no volverlas a pasar, por buenas y volverlas a disfrutar desde cero no?.
Lo que sí es cierto, y comentas muy bien, es que es más lista que nosotros, borra recuerdos, te hace un bucle de otros y tú, como insignificante que eres al lado suya, no te puedes escapar, no tienes elección y lo que te eche lo tienes que tragar...
Me encantó la reflexión chopis!

Tu Caiñete dijo...

De lo mejor que has escrito.
Genial.

Rocío dijo...

Joder qué razón tienes en lo que dices!!Qué bien explicado! Es que escribes bien eh?? Y es que a veces es tan bueno recordar y otras tan malo. Eso que explicas que cúanto más deseas borrar algo de tu memoria con más frecuencia y fuerza vuelve y se revuelve en tu cabeza, qué tortura es! Y no se con que criterio hay cosas que desaparecen, la mayoria de las veces cosas agradables, vamos lo que se llama buenos recuerdos.
Bzos!

Anónimo dijo...

ma gusta lo que has escrito



conmigomisma